Refinada la velocidad de expansión del Universo.

  18 ene 1999. Entre pitos y flautas (de Universos acelerados) los astrofísicos siguen observando. En mayo de 1998, el astrónomo aficionado italiano Mirko Villi descubrió la supernova SN1998 bu en la galaxia NGC 3368, más conocida como M96, mediante un telescopio de 25 cm y una cámara electrónica (CCD). La supernova llegó a ser observable mediante telescopios aún más modestos.

  La importancia de las supernovas de tipo Ia, como el caso de la SN1998 bu, es que poseen el mismo brillo intrínseco. Conociendo su magnitud directamente podemos conocer a qué distancia están... o casi. En este caso, se conocía la distancia a M96 con bastante precisión gracias a estudios realizados con el Telescopio Espacial Hubble en 1995 por Nial R. Tanvir de la Universidad de Cambrigde (Inglaterra). A partir de ahí, se refinó cuanto mide el "metro" de las supernovas Ia y con brillos de otras supernovas lejanas se estima el ritmo de expansión del Universo. Saurabh Jha, Peter M. Garnavich, Peter M. Challis y Robert P. Kirshner de Centro Smithsoniano en Harvard para la Astrofísica (EEUU) presentaron en la reunión de la Sociedad Americana de Astronomía sus cálculos basados en la SN1998 bu y ofrecen una estimación de 64 km por segundo por megaparsec (el Universo tendría entre 12,5 y 15,6 mil millones de años de edad, según la teoría de la Gran Explosión). Aunque las búsquedas automatizadas de supernovas están poniéndole las cosas difíciles a los aficionados, aún es de gran importancia esta dedicación como vigilantes siderales.