Explosión gamma revoluciona la astronomía.

Los rayos gamma han sido uno de los mayores misterios de la astronomía moderna. Fueron descubiertos a finales de los años 60 gracias a satélites de observación militar que trataban de detectar explosiones atómicas en la Tierra. Al igual que sucedió en la II Guerra Mundial con la detección por radio de las estrellas fugaces, encontraron que existía una fuente natural de rayos gamma: el cielo.
Los rayos gamma son los cuantos de radiación electromagnética (luz) más energética, mucho más que el ultravioleta o los rayos X, de los cuales estamos protegidos gracias a la atmósfera de nuestro planeta. No fue hasta 1973 cuando se dio a conocer a la comunidad científica la existencia de estas explosiones de rayos gamma. A partir de ahí, se han sucedido varios satélites para tratar de detectarlos. Sin embargo, el problema es que conocer la posición de donde proceden los fotones gamma ha sido tecnológicamente imposible hasta fechas recientes. Los astrofísicos sólo conocían que las explosiones provenían de todas las partes del cielo, por lo que les tenían una gran duda: ¿estas energéticas explosiones eran generadas en la nube de Oort o en todo el Universo? La cuestión no era trivial, puesto que cuanto más lejos se generaran las explosiones, tanto más energética debía ser la fuenta y más misteriosa su naturaleza.

  Finalmente, en diciembre de 1997, una nueva técnica de búsqueda para detectar las contrapartidas en el espectro visible de la luz, hizo posible que telescopios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) localizaran un objeto extragaláctico asociada a una explosión pocas horas después de detectarse con los satélites artificiales en órbita a la Tierra. Por fín, quedaba claro que los GRBs (acrónimo en inglés de "explosiones de rayos gamma") se generaban en otras galaxias alejadísimas de la Vía Láctea.
  El 23 ene 1999, una nueva explosión, denominada GRB 990123 fue detectada por el experimento BATSE a bordo del satélite Compton (NASA). Inmediatamente, una estimación estimatiba sobra la posición de la fuenta de la explosión se enviaba a tierra a la Red de Coordenadas de Explosiones de Rayos Gamma, cuya sede se encuentra en Centro de Vuelos Espaciales Goddard (EEUU). También de forma automática, esta posición se reenviaba por correo electrónico a astrofísicos de observatorios de todo el mundo. El telescopio del proyecto ROTSE (Experimento robótico para la búsqueda de contrapartidas ópticas) en Los Álamos se situó en la zona del evento tan sólo 22 segundos después del aviso. Este telescopio usa una lente fotográfica de 200 mm a f/1,8 y otro instrumental proveniente de equipos comerciales de aficionados, con lo que obtiene imágenes digitales de 17° (34 veces el diámetro de la luna llena). De esta forma, localizó rápidamente una fuente que incrementaba su brillo. En tan sólo cinco segundos más el objeto llegaba a magnitud 9 ¡¡con prismáticos podría haberse visto!!

  Carl Akerlof, de la Universidad de Michigan y responsable del ROTSE comentó: "Estaba alucinando. Como mucho, esperábamos algo débil ópticamente, en el límite de nuestra sensibilidad. En su lugar, encontramos uno escandaloso". Otro científico, Alan Bunner (NASA), ofreció unas afirmaciones igualmente apasionadas: "Si esta explosión se hubiera originado en la galaxia Vía Láctea [la nuestra], habría iluminado la noche".

  Este evento paró toda actividad en los grandes telescopios de los mejores observatorios del mundo. El telescopio europeo BeppoSAX registró la explosión también a la vez que el Compton, pero se tardan 90 minutos en enviar los datos a Tierra y aproximadamente una hora en procesarlos. Stephan Odewahn, Shri Kulkarni y George Djorgovski (Instituto Tecnológico de California) localizaron a la contrapartida óptica con el telescopio de Monte Palomar tres horas después de la primera detección. La siguiente noche, el mismísimo Keck II (actualmente, el mayor telescopio del mundo) capturaba también imágenes de la contrapartida y situaba el objeto emisor a al menos 9 mil millones de años luz del Sistema Solar. En el Instituto de Astrofísica de Canarias los telescopios también se movilizaron para observarlo.
  La secuencia de observaciones ha sido la siguiente:

Hora (TU)   Cronom     AR      Dec    error  Rmag  Notas
09:46:56,12 00:00:00 242,87   41,63   5-10°        BATSE Pos. ini.
09:47:18,3  00:00:18                         11,82 ROTSE
            00:00:30                               t50 duración
            00:00:32 237,06   51,53   5-10°        BATSE Pos. final.
09:47:43,5  00:00:47                          8,95 ROTSE
            00:00:63                               t90 duración
09:47:08,8  00:01:12                         10,08 ROTSE
09:51:37,5  00:04:41                         13,22 ROTSE
09:54:22,8  00:07:27                         14,00 ROTSE
09:57:08,1  00:10:12                         14,53 ROTSE
10:17:33    00:30:37 231,00   46,60   1°,7         LOCBURST
~13h        03:13    231,374  44,754  5'           SAX/WFC
13:37:20,3  03:50:24                         18,70 Palomar 1,5m
13:51:03,6  04:04:08                         18,78 Palomar 1,5m
14:02:56,5  04:16:00                         18,75 Palomar 1,5m
16:59:28    07:12:32 231,369  44,758  2'           SAX/WFC
14:02:56,5  04:16:00                         18,75 Palomar 1,5m
16:59:28    07:12:32 231,369  44,758  2'           SAX/WFC
17:18:18    07:31:22 231,3772 44,7668 1"           Palomar 1,5m
19:06:12    09:19:16 231,374  44,758  1",5         SAX/NFI

  ¿Qué objeto ha originado este fabulosa explosión? En la actualidad, los astrofísicos y cosmólogos están tratando de ofrecer algunas respuestas, aunque por ahora se recurren a fenómenos exóticos como fusión de estrellas de neutores o hipernovas. Una semana después del fenómeno, ya se han publicado a través de Internet en un servidor de publicaciones científicas nada menos que media docena de artículos al respecto del GRB 990123. El astrofísico S. G. Djorgovski ha propuesto que la fuente original de la explosión habría sido magnificada al situarse detrás de una galaxia (mucho más cerca de nosotros). Este fenómeno se conoce como lente gravitatoria y se produce gracias a la deformación del espacio-tiempo por la masa de la galaxia situada en nuestra línea de visión con la explosión, de forma que concentra los fotones gamma. Lo mismo que una lupa ordinaria hace con los rayos de Sol. Debido al distinto recorrido de los fotones, se podría esperar una réplica de la explosión en algunas semanas.

  Sin duda, esta explosión ha supupuesto un paso importante para la comprensión de la naturaleza de uno de los fenómenos que más se ha resistido a la instrumentación astronómica durante décadas.