Mira, la estrella cometa

Descubierto el primer sistema planetario extrasolar.

Dos equipos de investigadores estadounidenses han descubierto por vez primera un sistema compuesto de varios planetas orbitando una estrella de tipo solar. Hasta el momento, los astrofísicos sólo habían podido detectar a planetas solitarios alrededor de estrellas situadas en las vencidades del Sol.
La estrella en cuestión es Upsilon Andrómeda, visible a simple vista. En 1996, Paul Butler y Geoffry Marcy, de la Universidad Estatal de San Francisco, detectaron en ella la presencia de un planeta de 3/4 partes la masa de Júpiter que orbita unas 60 veces más cerca que la Tierra del Sol. Sin embargo, las observaciones no se ajustaban con exactitud a los resultados que teóricamente se obtenían con un planeta. A finales del pasado año, el equipo de Marcy y Butler dispusieron de mediciones suficientes para inferir la presencia de un segundo planeta. "Nos fijamos en la solución con dos planetas, que era la que estábamos esperando, pero aún había demasiado ruido extra", afirmó Debra Fisher. "Llegamos a la conclusión de que el bamboleo extra observado sólo podía ser explicado por la presencia de un tercer planeta".

  De forma independiente, otro equipo de astrónomos del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica y del Observatorio de Gran Altitud, habían llegado a la misma conclusión tras estudiar la estrella durante más de cuatro años en el Observatorio Whipple de Arizona (EEUU).

  Este sistema de planetas es muy diferente al Sistema Solar. En nuestro hogar planetario, los planetas menos masivos se sitúan en las cercanías del Sol y son de tipo rocoso. Los más alejados son gigantes compuestos en su mayor parte de gases. Nuestro planeta, la Tierra, es 317 veces menos masiva que Júpiter y se sitúa a 150 millones de kilómetros del Sol (1 Unidad Astronómica). Sin embargo, el nuevo sistema descubierto posee tan sólo tres planetas, relativamente masivos y orbitan muy cerca de Upsilon Andrómeda.

  El más cercano a la estrella posee la masa de Neptuno, y orbita a 0,3 unidades astronómicas (UA), completando una vuelta alrededor de la estrella en sólo 4,6 días. El segundo posee una órbita similar a la de Venus pero es dos veces más masivo que Júpiter. El más alejado del trío, está a 2,5 UA de Upsilon Andrómeda, y con sus cuatro másas jovianas completa su órbita entre 3,5 y 4 años. Los tres, además, tienen órbitas bastante elípticas, algo común en el resto de planetas extrasolares descubiertos hasta el momento.

  Hasta ahora se creía que los planetas masivos se creaban a más de 4 unidades astronómicas de la estrella, como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Pero este descubrimiento pone en cuestión la teoría. "Estoy intrigado por saber de qué forma un sistema de planetas de tipo joviano como ese puede haberse creado", afirma Geoffry Marcy. De la veintena de posibles planetas extrasolares descubiertos por métodos indirectos, muy pocos se ajustan a lo que tenemos en el Sistema Solar. Por ejemplo, siete orbitan a púlsares, núcleos degenerados de estrellas masivas que han explosionado ¿Cómo pueden haber sobrevivido esos planetas a las violentas supernovas?

  Robert Noyes, del equipo de Harvard, apunta que antes de este descubrimiento se dudaba si los planetas extrasolares descubiertos "orbitando alrededor de estrellas en aparente soledad realmente eran planetas, pero ahora que tenemos tres alrededor de una estrella, es difícil imaginar otra cosa".

  En 1995, Michael Mayor y Didier Queloz, dos astrónomos pertenecientes al Observatorio de Génova, descubrieron indirectamente el primer planeta extrasolar orbitando a 51 Pegaso. Esta estrella es de tipo solar y puede ser vista simple vista. El planeta tiene la mitad de masa que Júpiter y orbita a una distancia de 0,05 unidades astronómicas.

  Los planetas extrasolares se descubren mediante un método indirecto, ya que su cercanía a las estrellas impiden que los telescopios ópticos los fotografíen. Este método, consiste en medir velocidades de recesión. Al igual que el sonido de un tren, la luz se hace más grave (roja) o más aguda (azul) dependiendo de si la fuente emisora se acerca o aleja de nosotros. Este efecto en las ondas conocido como Doppler, puede ser medido con muchísima precisión. Lo que se ha hecho es aplicar este principio a las estrellas e intentar deducir de él la presencia de planetas.