¡Un asteroide peligroso menos!

  13 jul 1999. Hemos venido relatando los problemas que existen con la determinación de órbitas de varios asteroides potencialmente peligrosos. Uno de los que más ocupados nos ha tenido es el 1999 AN10, descubierto hace justo 6 meses, y 3 desde que saltó el caso a los medios de comunicación. El 5 jun 1999 relatábamos que según nuevos cálculos la probabilidad de impacto con este asteroide se incrementaban. Aún así, dicha probabilidad era bastante baja, aunque no descartada. De nuevo, unas fotografías realizadas con anterioridad al descubrimiento nos ofrecen un panorama totalmente diferente, como fue el caso del asteroide 1997 XF11.
Dos astrónomos aficionados alemanes, Arno Gnadig y Andreas Doppler, encontraron un par de fotografías realizadas en el año 1955. En ellas, y con un margen de error igual al diámetro de la luna, pudieron encontrar al asteroide, indicando su naturaleza como un trazo elongado en lugar de ser puntual como las estrellas. Estos aficionados contactaron con Gareth Williams y Brian Marsden del Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional (UAI), quienes pudieron determinar de nuevo la trayectoria del 1999 AN10 ahora contando con la posición del asteroide 44 años atrás. Solución: no hay peligro ninguno al menos hasta el 2076. Más importante es la seguridad que existe en estos momentos sobre la posibilidad de impacto en el año 2044, totalmente descartada.
  El caso tiene su curiosidad, porque los aficionados alemanes usaron un catálogo de fotografías disponible de forma pública y gratuita a través de Internet, el Digital Sky Survey. Se trata de una digitalización de las placas fotográficas del hemisferio norte tomadas desde el Monte Palomar (EEUU). Para determinar con precisión la posición del asteroide, los astrónomos de la UAI usaron copias fotográficas, en lugar de la digitalizada.
  ¿Se acabaron los peligros por el momento? No y ya hemos comentado en info.astro que debido al auge del seguimiento de asteroides cercanos a la Tierra, este tipo de alarmas científicas continuarán y que el público debe acostumbrarse a tratar con incertidumbres estadísticas. Es así como funciona la ciencia, hay pocos hechos y muchas hipótesis o posibilidades. Que un nuevo asteroide que se pueda descubrir mañana se añada a la lista sólo debe quitar el sueño a los observadores que tratan de precisar su órbita.