El desastre del WIRE agudiza el ingenio.

  2 ago 1999. El pasado mes de marzo la NASA se quedó sin uno de sus nuevos telescopios espaciales. El satélite WIRE estaba destinado a realizar observaciones en luz infrarroja, pero un fallo en la apertura del telescopio cuando ya estaba en órbita le hizo perder el helio y quedó incapacitado para usar sus cámaras. Una pequeña pérdida para la NASA, pero una gran oportunidad para Derek Buzasi. Este astrofísico estadounidense es por ahora el único usuario de un observatorio espacial de 73 millones de dólares (11 mil millones de pesetas).

  Buzasi, cuando escuchó que el WIRE se había quedado inútil para realizar observaciones en infrarrojo, rápidamente propuso hacerse cargo de los dos pequeños telescopios de 5 centímetros. Estos diminutos telescopios, de igual tamaño que unos prismáticos normales, estaban destinados al apuntado del observatorio espacial. Sin embargo, su capacidad en el espacio se multiplica al no existir las turbulencias atmosféricas. Este astrofísico de la Universidad de California (EEUU) está realizando con ellos un seguimiento seismológico de la estrella alpha Ursae Majoris.
  Desde los años 60 los astrofísicos saben que las estrellas oscilan como gigantescas campanas, en forma de esfera, a diferentes frecuencias. Al igual que estudiando los terremotos en nuestro planeta, gracias a la heliosismología se puede conocer la composición interior de las estrellas. Desde la Tierra la red de observatorios GONG realiza una observación 24 horas al día del Sol.
  El WIRE, o lo que queda de él, ha posibilitado realizar mediciones de sismología estelar, al captar sutiles cambios de brillo en Dubhe, la estrella más brillante de la constelación de la Osa Mayor. Ésta se encuentra a una distancia de 100 años luz del Sistema Solar. Para estudiar los modos de pulsación de Dubhe se realiza una estimación de su brillo diez veces cada segundo. Pero para captar bien las frecuencias de pulso y no confundirlas con el ruido, se necesitan promediar los datos de varios meses. Desgraciadamente, ningún telescopio profesional en Tierra puede prestar tanto tiempo a una sóla investigación. Según Buzasi, la astrosismología "es la única forma de ver el interior de una estrella, y por tanto, la única forma de comprobar los diferentes modelos del interior del Sol".
  La NASA ha permitido a este astrofísico continuar, por lo menos hasta el mes de octubre, con sus investigaciones. Ahora tratará de realizar mediciones en la estrella alpha Centauri, una de las más cercanas, a 4,4 años luz de nosotros.