Epílogo: El Eclipse.

  15 ago 1999. La jornada del 11 ago 1999 pasará a la historia del recuerdo colectivo, de las experiencias vividas, de cientos de millones de personas que hoy se vieron atraidos por, sin duda, el mayor espectáculo de que ofrece la naturaleza. Tanto agolpados en la franja de totalidad, como en los museos de ciencia, planetarios o simplemente al frente del televisor y la radio, los europeos hemos vivido con espectación el desarrollo del último eclipse total del milenio. ¿Qué hemos aprendido de él?

  Esta ha sido una de las preguntas que de forma insistente realizaban los periodistas a los expertos (astrónomos aficionados o astrofísicos convertidos por un momento en guías turísticos públicos del universo). Las contestaciones iban desde remisiones al eclipse de 1919 cuando se confirmó las teorías de Einstein, hasta complejas respuestas que hablaban de densidad de electrones en la corona solar. Pero, en el fondo, éstas son meras justificaciones que en ningún caso se acerca a la verdadera razón de porqué los expertos prestan tanta atención a los eclipses: ¡también son humanos!
  Desde España, motivados por la avalancha de noticias de los medios de comunicación, el eclipse (aunque parcial) se siguió con muchísimo interés. Alex Dantart, responsable de AstroRED afirmó: «Tengo que reconocer que deseaba que fuera completo. Veía a la Luna tapar un 72% y estaba diciendo por mis adentros "Lunita, porque no te vas un poquito mas a la derecha"». En los museos de ciencia, los vereneantes se acercaron para interesarse por el fenómeno y verlo en directo con explicaciones de sus técnicos convertiros en temporales expertos astronómicos. En el Pamplonetario, por ejemplo, más de 2000 personas siguieron la retransmisión del eclipse en pantallas gigantes. En La Coruña, más originales, la fase máxima de ocultación (un 80%), estuvo acompañada de las notas musicales de un gaiteiro.
  Quienes no dudaron en tomarse unos minutos de descanso en su trabajo y observar como fuese el eclipse fueron los aficionados a la astronomía, como Felipe Gómez, desde Madrid: «Lo que más me ha impactado era la luz que había en la calle; se notaba que faltaba, pero era una sensación extraña al no haber ni una sola nube. Ha sido mágico». Pero esta magia donde realmente se vivió fue en los lugares por donde los 100 kilómetros de sombra lunar dejó un río de admiraciones y exclamaciones de emoción.
  La Expedición Shelios informó de que observaron sin problemas el eclipse desde Kastamonu (Turquía), aunque finalmente no pudieron grabar imágenes desde el globo por problemas meteorológicos. Miquel Serra, director del grupo, relata con palabras emotivas el momento de la totalidad: «A mi alrededor la gente lloraba, saltaba, chillaba y yo no podía apartar los ojos de la corona, que se mostró inmensa en una noche con un espectador de excepción, Venus».
  Otras muchas personas, desplazadas a muy diferentes lugares de Europa, también han tratado de explicar estas sensaciones de emoción con palabras diferentes. Como si fuese una película de Hitchcock, la mayoría de quienes se desplazaron a Francia o sus alrededores sufrieron una espera agónica por el mal tiempo reinante durante las momentos previos a la totalidad. Diego Cerro se desplazó Präbichl, un pico de los Alpes de 1200 metros: «Me encontré allí arriba solo a las 10 de la mañana y lloviendo». Pero obró el milagro «Segundos antes del evento se abrió un enorme claro en el cielo, y todos los allí presentes pudimos observar con OOOOHHHss de admiración el precioso y primer anillo de diamentes». Josep L. Salto, en la localidad alemana de Haghof, también sufrió desesperado una súbita aparición de nubes diez minutos antes de que la Luna ocultara por completo el disco solar; pero se hizo la luz (y la oscuridad): «Era casi tan alucinante ver la expresión de la cara de mi hijo de 3 años contemplando el fenómeno como la propia corona solar». Jesús Sacido relata una experiencia similar: ¿efectos especiales? «Imaginaos el mismo milagro de que el cielo se despeje sólo 45 minutos antes del eclipse y se nuble 1 minuto después de la totalidad... pero en EuroDisney (99%), con toda la magia del lugar».
  Afortunadamente, no se han tenido que lamentar grandes incidentes. Se cuentan varios suicidios pero por el momento no hay noticias de ninguno colectivo que recuerde el caso del Hale-Bopp y la secta de la Puerta del Sol. Sí que han habido varias decenas de casos de problemas oculares. Es una pena, con la información que se había ofrecido en todos los medios.
  Entre los resultados que se han dado a conocer sobre el eclipse, parece que desde Austria el experimento del péndulo de Foucault ha dado resultados positivos, aunque habrá de comprobarse con el resto de investigaciones.
  ¿Listos para el próximo eclipse?