Además, el planeta devorado transfiere momento angular a la estrella. El momento angular es una medida que tiene en cuenta la energía contenida en la velocidad y masa de un objeto. El ejemplo que suele servir a los libros de texto es el del patinador. Cuando girando sobre sí mismo, el patinador mantiene sus brazos extendidos rota de forma más lenta, pero cuando los recoge sobre su cuerpo, gira a mayor velocidad. Este efecto se denomina "conservación del momento angular". En el Sistema Solar, el 98% del momento angular están en Júpiter y Saturno. Al tragarse la estrella adquiere la energía del momento angular contenido en el planeta, de forma que su rotación se incrementa.
Finalmente, aparece el litio (Li). Este elemento simple de la tabla periódica se destruye a temperaturas de unos pocos millones de grados en los estadios preliminares de cualquier estrella. Los astrofísicos se ayudan de este fenómeno para localizar a las enanas marrones, esos planetas gigantescos que en realidad son estrellas abortadas que no pudieron fusionar elementos en su interior.
Mario Livio y Lionel Siess opinan que en nuestro Sistema Solar no se darán las condiciones necesarias para que el Sol engulla, dentro de 4500 millones de años a Júpiter o Saturno aunque sí a Mercurio, Venus y quizás, la Tierra... ¡Sálvese quien pueda!
