Rayos gamma para sistemas planetarios

Dos astrofísicos irlandeses han propuesto que en lugar de esterilizar, los rayos gamma ayudaron a la formación de los planetas del Sistema Solar. Esta energética luz, más poderosa que los rayos X, habría posibilitado la formación de los cóndrulos, pequeños fragmentos ricos en minerales de silicio y hierro que constituyen la base de los asteroides... que a su vez constituyen la base de los planetas rocosos como la Tierra.
Últimamente los rayos gamma están de moda. Desde que a mediados de los años sesenta los satélites militares estadounidenses detectaran inexplicables detonaciones de rayos gamma provenientes del espacio exterior hasta 1998, se desconocía si estas explosiones se generaban en las proximidades del Sistema Solar, de la Vía Láctea o si provenían de otras galaxias. Finalmente esta última hipótesis pudo ser corroborada el pasado año.

Se ha propuesto que los rayos gamma son responsables de la desaparición de las especies, es decir, de las extinciones masivas. Muchas de ellas han ocurrido cuando el Sistema Solar atravesaba los brazos espirales galácticos. Estas son zonas de intensa creación de estrellas y, por tanto, de gran probabilidad para encontrarnos cerca de una explosión de supernova. La tremenda energía que genera, viene en parte formada por paquetes de luz muy energéticos llamados rayos gamma. Pero quizás los rayos gamma no sólo hayan ayudado a que desparecieran ciertas formas de vida en la Tierra, sino también a posibilitarla.

Los cóndrulos son esferas de roca vitrificada de tamaño no superior a los 5 mm. Se supone que debieron enfriarse en unos pocos minutos. Los cóndrulos se suelen encontrar insertados entre los meteoritos. Brian McBreen y Lorraine Hanlon (del Colegio Universitario de Dublín) creen que los cróndulos se formaron cuando repentinamente, hace 4500 millones de años, una explosión intensa roció con rayos X y gamma la nebulosa protoplanetaria. Según el artículo que estos astrofísicos publicarán en la revista Astronomy & Astrophysics, la explosión habría tenido lugar en un radio de 300 años luz y tendría la suficiente energía para convertir una masa equivalente a 100 Tierras en pequeñas gotas que se convirtieron al enfriarse en los cóndrulos. Además, esto encajaría con su riqueza en hierro, ya que este elemento es un buen absorvente de los rayos gamma.

Según New Scientist, que publica un artículo a este respecto en su número del 11 sep 1999, esto haría que la formación del Sistema Solar fuese única o al menos, no tan habitual. Sin embargo, no todos los especialistas en meteoritos están de acuerdo en la teoría o, por lo pronto, son escépticos y esperan realizar comprobaciones más minuciosas. Ian Wright, un meteorólogo de la Universidad Abierta de Londres, afirma que la teoría "causará sin duda un debate, y es una idea interesante que podemos comprobar en nuestros laboratorios".