Parece que la astronomía planetaria profesional desde telescopios está ganando un nuevo impulso, ya que durante casi dos décadas ha estado en manos de las sondas interplantarias como las Voyager, Pioneer o Galileo.
Los nuevos satélites, los irregulares, no siguen órbitas alrededor del ecuador del planeta, sino que poseen trayectorias elípticas con gran inclinación. Matthew Holman, un científico planetario del Centro Astrofísico Harvard-Smithsoniano opina que "el descubrimiento de estos satélites irregulares es muy importante porque significa que Urano no es de segunda clase, sino que es como Neptuno, Saturno y Júpiter". Añade Holman que "también podría ayudarnos a entender mejor cómo los satélites irregulares de los planetas gigantes de gas se han originado y cómo han evolucionado".
Tres de estos nuevos descubrimientos están por confirmar, ya que no se descarta que sean asteroides o cometas con una órbita similar a la de Urano, pero que no estén ligado a él gravitacionalmente.
