Las microlentes gravitacionales hacen que un cuerpo actúe en forma de lupa cuando se encuentra justo entre nuestra línea de visión y la estrella aumentada. El resultado es un incremento de la magnitud de la estrella más alejada. Como ocurriera en el evento MACHO-98-BLG-35, el anuncio hecho el pasado día 3 nov 1999, los científicos indujeron la existencia del exoplaneta gracias a una anomalía en la curva de luz.
David Bennett y Sun Hong Rhie, del equipo Búsqueda de Planetas por Microlentes (MPS), estudiaron los datos de la microlente MACHO-97-BLG-41, ocurrida en el año 1997, cuyos resultados fueron publicados por la revista Nature. Sin embargo, otros investigadores han aportado diferentes modelos que también se ajustan a los datos observados, por lo que este descubrimiento no es del todo seguro.
