Leónidas: ...¡y la Luna!

  7 nov 1999. Por si no hubiera bastantes propuestas, digamos, inusuales con respecto a las Leónidas, uno de los centros espaciales de la NASA invita al público a mirar a la Luna para cazar impactos de leónidas en su superficie. En nuestro planeta, la mayor parte de los meteoroides se desintegran por fricción con la atmósfera. Sin embargo, en la Luna, que no posee atmósfera, estos trocitos del cometa Tempel-Tuttle llegan a su superficie sin problemas. Según el Dr. Bo Gustafson de la Universidad de Florida, «el impacto de una partícula de un gramo genera del orden de 1023 a 1024 fotones en el pico del rango de sensibilidad del ojo humano. Teniendo en cuenta la distancia a la Luna, podemos esperar varias veces 106 fotones por metro cúbico en la Tierra. Esto debería ser detectable mediante un pequeño telescopio».
¿Mirar por telescopio y perdernos el espectáculo? :-)
  El Dr. Gustafson no es el único que llega a estas conclusiones. Un equipo español, liderado por J.L. Ortiz publicó en la revista francesa Ciel et Space unos resultados similares: «Observar meteoros cayendo en la Luna [...] está al alcance de modestos telescopios de aficionados. Dado que la Luna no posee una atmósfera sustancial, los impactos en la Luna son mucho más violentos que en la Tierra y liberan mayor energía».
  Sin embargo, para los observadores casuales, la observación mediante telescopio restará todo el placer si sucede una lluvia de características parecidas a la de 1998, en la que los meteoros cruzaban el cielo de lado a lado. La mejor forma de observación de esta lluvia es a simple vista, sin ayuda de instrumentos ópticos como telescopios o prismáticos.
  Estos científicos del Centro Espacial Marshall recomiendan a los astrónomos aficionados que registren mediante cámaras digitales la parte oscura de la Luna en busca de flashes.