¿Somos polvo de estrellas, literalmente?

  30 ene 2000. Si nos remitimos a la bibliografía común, la vida apareció en la Tierra tras un largo proceso, en el que átomos y moléculuas muy simples fueron combinándose en moléculas cada vez más complejas. Algunos de los átomos básicos más pesados se originaron en núcleos o explosiones de estrellas, lanzándolos al espacio interestelar, tales como el carbono, oxígeno u oro. Pero quizás la aparición de moléculas orgánicas en la Tierra tenga su origen en las atmósferas de viejas estrellas moribundas.

  Cuando una estrella de tipo solar termina de consumir el hidrógeno en su núcleo, se contrae de forma momentánea para aumentar la presión y temperatura y fusionar helio. La energía ahora radiada es mayor, y para mantenerse en equilibrio, la estrella aumenta su diámetro. Este evento es denominado flash de helio. Convertida en gigante roja, deja escapar las capas exteriores de su [Nebulosa planetaria] atmósfera, debido al viento solar y a la baja intensidad gravitatoria. La temperatura media superficial, descendiende. Algunos cientos de millones de años después, la estrela termina contrayéndose en un cuerpo del tamaño de la Tierra, pero con una gran densidad. Transformada en una enana blanca, parte de la masa original de la estrella se ha convertido ahora en una burbuja, en una nebulosa planetaria.
&nsbp; Las hipótesis que manejaban los biólogos hasta el momento, hacían suponer que los elementos básicos del origen de la vida en la Tierra fueron el CO2, el oxígeno, el hidrógeno y el agua, entre otros átomos o moléculas simples. El experimento realizado por Stanley Miller suponía que la sopa primigenia era bastante simple. Pero ¿y si los elementos de la vida, incluso complejos, se encuentran en abundancia en el medio interestelar?
  La teoría de la panspermia posee cada vez mayores evidencias en su favor. No hace mucho que los astrofísicos y astrobiólogos se plantearon la posibilidad que parte de las moléculas complejas se formen en el interior de las gigantescas nebulosas. Pero gracias a observaciones del Observatorio Espacial de Infrarrojos (ISO), tres astrónomos han estudiado la química orgánica de las estrellas moribundas.
  Sun Kwok y Kevin Wolk (University de Calgary) y Bruce Hrivnak, (Universidad de Valparaiso), obtuvieron datos de estrellas poco masivas en sus etapas finales: como gigantes rojas, como nebulosas protoplanetarias y, finalmente, como nebulosas planetarias. Comparando su espectro, determinaron la composición química.
  Como resultado del estudio de la composición, han concluido que se requieren tan sólo algunos miles de años para que sencillas moléculas se combinen en moléculas orgánicas complejas en las atmósferas estelares. El acetileno encontrado en las gigantes rojas sirve como ladrillo para construir benceno.
  «Aunque no comprendemos cómo las reacciones químicas pueden ocurrir de forma tan eficiente en un ambiente de tan baja densidad, no hay duda que las moléculas complejas existen y que las estrellas son capaces de hacerlas sin dificultad», afirma Sun Kwok.
  Es posible, incluso, que los aminoácidos se puedan sintetizar de esta forma, según Kwok, aunque para encontrar su marca en los espectros tendrán que esperar al lanzamiento del heredero del ISO, el Telescopio del Infrarrojo Lejano y Submilimétrico (FIRST).