Recuperadas dos lunas de Urano

El día anterior al desastre del transbordador Challenger, los científicos de la misión Voyager II habían anunciado el descubrimiento de dos nuevas lunas del planeta Urano, gracias a imágenes obtenidas por esta incansable sonda interplanetaria. Llamadas en un principio 1986 U7 y 1986 U8, posteriormente recibieron los nombres de Cordelia y Ofelia, en honor a los pasajes de Shakespeare. Sin embargo, esa fue la última vez que se vieron. Hasta ahora.

  Científicos de la Universidades de Cornell, Arizona y el Colegio Wellesley han anunciado la recuperación de estas dos lunas gracias a imágenes del Telescopio Espacial Hubble. Estos astrofísicos han conseguido obtener unos parámetros orbitales preliminares, con los que esperan poder determinar sus trayectorias alrededor de Urano de forma precisa. Debido a que las fotografías que la Voyager II sólo se expandían en un periodo de dos semanas, era imposible conocer su posición exacta una década y media más tarde.
  La forma de recuperar estas lunas dista de ser casual. Erich Karkoschka, del Laboratorio Planetario y Lunar de la Universidad de Arizona, comenzó a revisar las imágenes obtenidas de Urano por el Telescopio Espacial Hubble en el año 1997. Superponiendo digitalmente cientos de imágenes se fueron describiendo los movimientos orbitales de las lunas. Gracias a esto, Karkoschka recuperó a Ofelia, aunque no a Cordelia.
  El trabajo de recuperar a Cordelia implicó un trabajo más teórico. Richard French (del Colegio Wellesley) y Philip Nicholson (Universidad de Cornell) analizaron con precisión el radio de los dos bordes del anillo revisando los datos de una ocultación estelar en 1977. Buscaban perturbaciones periódicas que pudieran estar provocadas por las interacciones entre lunas pastoras y en propio anillo. Y de hecho, encontraron dicha perturbación, en forma de ondas que recorrían el anillo en periodos que coincidían con los movimientos de Ofelia y Cordelia.
  La posición de Ofelia obtenida de forma directa por Erich Karkoschka resultó coincidir casi a la perfección con las predicciones realizadas gracias a las perturbaciones del anillo. Confiados en saber dónde se encontraría, pues, Cordelia, pidieron tiempo de observación al Telescopio Espacial Hubble. Y, voilà, Cordelia apareció en el lugar esperado.
  Cordelia y Ofelia miden tan solo unos 40 km de diámetro. Además, parecen ser ser las lunas pastoras del anillo epsilon de Urano. Las lunas pastoras, también existentes en Saturno, mantienen en su órbita a las partículas del anillo, evitando que se disgregue por la gravedad del planeta y de las lunas más grandes.
  No es la primera vez que los astrónomos encuentran objetos haciendo uso de las leyes de la gravitación. Bien en sabido que el francés Le Verrier dedujo la órbita de Neptuno a partir de las perturbaciones que induce en la órbita de Urano, y en 1846 el alemán Johannes Galle lo encontró justo donde se predijo. Más recientemente, Mark Showalter (Universidad de Stanford) descubrió una nueva luna de Saturno usando las perturbaciones periódicas de los bordes de la División de Encke.
  Karkoschka afirma que «estos descubrimientos ilustran bien cómo funciona la ciencia. Primero, las observaciones revelan un objeto o fenómeno inesperado. Se realizan predicciones basadas en uno o varios modelos teóricos. Posteriores observaciones confirman o desaprueban los modelos y entonces se clarifica nuestra comprensión de alguno de los aspectos del Universo en que vivimos».
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