El equipo formado por Alfred Rosenberg y Antonio Aparicio (IAC) e Ivo Saviane y Giampaolo Piotto (Universidad de Padua), estudiaron 52 cúmulos globulares de nuestro Vía Láctea para estimar su edad con precisión.
Los cúmulos globulares son racimos de miles de estrellas que
orbitan a la galaxia. Uno de ellos, omega Centauri, se puede ver a
simple vista en el hemisferio sur celeste. Los cúmulos globulares son
las agrupaciones estelares más viejas de la galaxia. Las diferentes
teorías de formación galáctica explican de forma también diferente la
génesis de los cúmulos globulares.
La hipótesis de formación lenta de galaxias, razona que los cúmulos globulares se formaron a partir del encuentro de nubes de materia que se desplazaban lentamente y lejos del núcleo. La galaxia tardaría en formarse cerca de 5000 millones de años (tanto como la edad de nuestro Sol). Por otra parte, la teoría de formación rápida, propone que las galaxias tardaron sólo algunos cientos de millones de años en crearse, gracias al rápido colapso de nubes, apareciendo los cúmulos a gran distancia del centro en este proceso.
Lo que los investigadores españoles e italianos han hecho ha sido estudiar la diferencia de edad entre cúmulos globulares. Si la galaxia se ha formado lentamente, la dispersión entre edades debe ser grande. Si la galaxia se formó rápidamente, la mayoría de los cúmulos globulares debe tener aproximadamente la misma edad.
Y efectivamente, usando dos telescopios, el Jacobus Kapteyn en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Canarias) y el Dutch en La Silla (Chile), el equipo de astrofísicos han constatado que la diferencia máxima de edades de los cúmulos globulares estudiados es de entre 500 y 1000 millones de años.
Aunque se han encontrado otros cúmulos globulares más jóvenes, los investigadores han comentado que esto no invalida sus conclusiones, puesto que la Vía Láctea sigue incorporando parte de material externo que no estaba presente durante su formación.
