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El Telescopio Espacial
La arquitectura principal no difiere mucho de un telescopio terrestre. Es
un tubo cilíndrico, en cuyo interior reside un gran espejo de 2,5 metros de
diámetro. Comparado con otros telescopios terrestres no es gran cosa, ya
que los más grandes (como los Keck I y II en Hawai) superan los 8 metros.
El espejo principal colecta la luz y la focaliza a un espejo secundario
situado en la boca del telescopio, que a su vez refleja la luz hacia los
instrumentos situados por detrás del primario gracias a una abertura en su
centro.
La arquitectura de este singular telescopio es modular, pensando en las
misiones de servicio que los astronautras del transbordador espacial
realizan. En 1993, fue sustituido uno de los instrumentos científicos e
instalado un aparato (denominado COSTAR) para corregir el defectuoso pulido
del espejo primario, por el cual las imágenes se obtenían borrosas. En
1997, otra misión de servicio, cambió también varios de los instrumentos
por otros mucho más sensibles y construidos con tecnología punta.
Afortunadamente para el Telescopio Espacial Hubble, los astronautas
también recuperan su órbita original. Aunque este telescopio espacial esté
situado a 600 kms de altura, el rozamiento con la ténue atmósfera terrestre
hace que su órbita frene y por tanto descienda 400 metros de altitud por
año.
Esta órbita baja y el frenado de la atmósfera, además, hace que sea
difícil conocer la posición exacta del Telescopio. Con dos días de
diferencia, la incertidumbre crece 30 kms, por lo que con conocer con 44
días de antelación dónde estará el Hubble se convierte en un enigma de uno
4000 kms. Por esta razón, no es posible planificar con meticulosidad la
agenda de observaciones puesto que no se sabe si la región a estudiar será
visible.
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