
Breve historia de los telescopios
Antes del siglo XVII la única forma de observar el Universo era a simple
vista. Esta limitación hacía que los astrónomos no pudieran observar
detalladamente los cometas, ni el Sol, ni la Luna ni los cinco planetas que
conocían. Además, tampoco podían detectar los millones de estrellas que son
débiles y que son invisibles al ojo humano. Por eso, el modelo del Cosmos
que tenían hace unos cuantos siglos estaba limitado a lo que el ojo desnudo
puede contemplar del cielo estrellado.
El primer telescopio fue ideado en 1609 por Galileo Galilei en Italia.
Este eminente astrónomo fue la primera persona en dirigir el anteojo con
dos lentes que él mismo construyó hacia los cielos. Con este aparato
revolucionó la Ciencia de su época y la visión que hasta el momento se
tenía del Cosmos. Este «anteojo», aunque muy modesto, hizo que el Universo
se redujera en 5 magnitudes, pues estos eran los aumentos de los que
disponía el telescopio de Galileo. Éste pudo ver los cráteres de la Luna,
las fases de Venus, los satélites de Júpiter, las manchas del Sol e incluso
vio, pero sin llegar a resolverlos, los anillos de Saturno. Galileo Galilei
fue la primera persona que vio el Universo cinco veces más cerca.
Todos estos descubrimientos se quedan algo cortos cuando los comparamos
con la verdadera aportación del telescopio a la Ciencia. El anteojo de
Galileo no sólo hacía aumentar de tamaño los objetos, tanto terrestres como
celestes. Galileo Galilei descubrió que mirando a través de las lentes, se
veían estrellas que a simple vista no se podían distinguir porque eran muy
débiles, y que la Vía Láctea era en realidad un reguero de miles de
estrellas tan juntas que a simple vista forman una nebulosa.
Aunque muchos siguieron la estela de Galileo y construyeron muchos más
telescopios de lentes, pulirlas era una tarea muy delicada y sobre todo
hartamente difícil cuanto más grandes eran los vidrios. La astronomía tuvo
que esperar hasta la llegada de Isaac Newton. Newton, que investigó la
ciencia de la óptica, inventó un telescopio basado en espejos en vez de
lentes. Los espejos eran mucho más fáciles de pulir y poco después William
Herschel con un telescopio newtoniano descubría un nuevo planeta: Urano.
Aunque se han llegado a construir telescopios muy grandes, con espejos de
5 y 8 metros de diámetro, su capacidad para observar detalles queda siempre
limitada a la que impone la atmósfera de la Tierra. Telescopios más grandes
implican estrellas más débiles, pero como la atmósfera emborrona la imagen
a partir de cierta resolución, es imposible conocer si esas estrellas
débiles en realidad son dos muy juntas. ¿Cómo solventar este problema?
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