El asteroide, clasificado ahora como 2000 NM, es uno de los
muchos que los aficionados están descubriendo ayudados de cámaras
digitales y búsquedas automatizadas. Por lo general, descubrir
asteroides no requiere grandes equipos, pero para obtener una órbita
precisa y así conocer con certeza la potencial peligrosidad de estos
cuerpos celestes, sí que se requiere gran constancia y dedicación.
Es con esta constancia y dedicación con la que el Grupo de Estudios Astronómicos se ha hecho con la denominación de cinco asteroides, y ha descubierto otros tantos, aún sin nombre definitivo.
Es precisamente gracias a los aficionados, y algunos grandes telescopios robóticos, el que el campo de seguimiento de asteroides haya explotado de forma exponencial en los últimos años. La base de datos del Centro de Planetas Menores, dependiente de la Unión Astronómica Internacional había recopilado 270 mil registros de posición hasta 1978. En 1996, la suma ascendía a un millón. A mediados de este año, la cifra es de 4,5 millones de registros.
Leonard Amburgey, profesor de una escuela secundaria, usó una cámara digital, la ST-7E, sobre un telescopio de 20 centímetros de diámetro. tiene una página en Internet en la que describe su descubrimiento.
