Diez años del eclipse solar mexicano

Diez años se cumplen este 11 de julio de aquel memorable dia en que, desde el desierto de Baja California Sur, durante 6 minutos 47 segundos el Sol desapareció en lo que fue el último eclipse total visible en México y seria también el de mayor duración en lo que restaba del siglo.

Preparativos para el eclipse mexicano

El trabajo de ese eclipse en realidad tuvo una duración de cuatro años: dos previos al fénomeno en preparativos y dos posteriores para obtener los resultados de las observaciones.

Desde 1989 se comenzó a estudiar la region donde habria mayor garantia de cielos despejados. Aunque el eclipse cruzaba gran parte del sur de la República Mexicana, la época de lluvias que típicamente se inicia en julio amenazaba a la observación. Estudios estadísticos mostraban la Baja California Sur como un lugar potencial para observar sin problemas. Una visita ese mismo año, con el apoyo de Jose Farah de Anda, permitiría seleccionar el Ejido "La Matanza", al sur de La Paz, como el lugar más cercano a la línea central de totalidad.

Paralelamente y en forma coordinada, Jose Farah trabajó en La Paz creando toda una logística para la observación en un punto donde no había siquiera energía eléctrica o agua. En Hermosillo, la recién creada Área de Astronomía preparaba los tipos de observación a realizar, el elemento humano que participaría, principalmente estudiantes y el equipo a utilizar.

Sumada a la complejidad de la observación, se trabajó en un extenso proceso para informar a la comunidad sobre el fenómeno a través de conferencias, el folleto Eclipse en tres actos para las escuelas y numerosos artículos. Una cuenta regresiva, treinta días antes del fenómeno, permitió la aparición de un artículo diario durante un mes en El Imparcial.

Con recursos personales, investigadores, estudiantes y equipo habrian de viajar a La Paz para los últimos preparativos con diez días de anticipación. El campamento en La Matanza fue instalado dos días antes del fenómeno.

Observación del eclipse

Con un cielo totalmente despejado, el Sol emergió la mañana del 11 de julio iniciandose la observacion. Dio inició el eclipse con la fase parcial y minuto tras minuto el Sol fue desapareciendo con un notable cambio en la tonalidad de los colores y un ambiente de alta disciplina con cada observador trabajando.

A la hora calculada, el disco solar desapareció, dando lugar a una de las vistas que probablemente ninguno de los participantes habrá de olvidar en su vida: como un hoyo negro cercano al zenit, la Luna ocultaba completamente al Sol y en forma majestuosa, con un blanco puro, aparecia la corona solar y las protuberancias de la cromosfera.

Los casi siete minutos de totalidad fueron exhaustivamente aprovechados en toma de fotografias, video y el ver, a simple vista la corona. En el campamento, el Área de Astronomia, el CIAS, la Sociedad Astronómica Orion, grupos de americanos e incluso Televisa, obtuvieron la mejor información posible del fenómeno.

Resultados

Concluido el fenómeno, vendrían dos años para analizar las imágenes, establecer relaciones de actividad, presentar el trabajo en un Congreso y finalmente ver publicado el artículo donde la mayoría de los participantes eran estudiantes que aun no concluían siquiera su licenciatura. A diez años de distancia, cada uno de los participantes ha tomado su camino.

El siguiente eclipse total de Sol visible en México ocurrirá el 8 abr 2024 y no habrá otro de igual duración al ocurrido en 1991 hasta el año 2132.

A la distancia, aquella pequeña noche de siete minutos al mediodía del 11 de julio, permanece tan fresca en la memoria de todos como si fuera en el presente.

Antonio Sánchez Ibarra es astrónomo del Observatorio Carl Sagan de la Universidad de Sonora, México. Recientemente obtuvo el Premio Nacional de Divulgación Científica de su país correspondiente al año 2000.