Mira, la estrella cometa

Stardust regresa a la Tierra con material cometario

La sonda Stardust reentrará en la atmósfera terrestre portando el polvo cometario que capturó durante el encuentro con el cometa P/Wild 2.
Alrededor de las 09:57 TU del próximo domingo 15 de enero, observadores en el norte de California, Nevada y Utah, verán un objeto luminoso cruzando el cielo de Oeste a Este. Será una cápsula pequeña de forma cónica de apenas 81 cm de diámetro por 49 cm de altura que estará concluyendo un viaje de 4630 millones de kilómetros. Se llama Stardust (polvo de estrellas).

Misión: Cometa Wild 2

Pocas sondas automáticas enviadas al espacio regresan a la Tierra, pero en el caso de Stardust, contiene una carga preciosa: información del orígen de nuestro Sistema Solar.

Como todos los proyectos espaciales, Stardust se concibió a finales de la década de 1980. El objetivo: encontrarse con un cometa y recolectar muestras de polvo del mismo para traerlas de regreso a Tierra y ser analizadas en laboratorios.

Años de diseño, cálculos y selección de instrumentos y el mismo cometa que sería estudiado, fructificaron el 7 de febrero de 1999 cuando un cohete Delta II puso en órbita a Stardust desde el puerto espacial de Cabo Cañaveral en Florida para iniciar su viaje de 7 años.

Stardust fue colocada en una órbita alrededor del Sol que la llevaría a encontrarse con un pequeño cometa pero además, un año y medio antes del encuentro, tendría oportunidad de observar al asteroide Anna Frank, nombrado así en honor de la niña judía que sucumbió en un campo de concentración nazi. El encuentro ocurrió el 2 de noviembre de 2002.

El 2 de enero de 2004, en una maniobra sin problemas, Stardust se aproximó a sólo 236 kilómetros del cometa Wild 2. Durante el encuentro, además de obtener imágenes del núcleo del cometa, la cápsula de Stardust se abrió y un sistema colector de polvo se extendió. Dotado de un material llamado aerogel, el colector estuvo capturando polvo del cometa en su acercamiento. Fundamental en este caso era el que tales muestras no fuesen contaminadas.

Concluido el acercamiento al cometa, el colector se plegó de nuevo y la cápsula fue sellada. Vendría de nuevo un solitario viaje de dos años para encontrarse de nuevo con la Tierra y regresar la cápsula con el polvo del cometa.

El regreso de la hija pródiga

El plazo se está cumpliendo. Stardust se dirige en estos momentos hacia la Tierra y la distancia se acorta. El pasado 5 de enero, los motores de la sonda fueron encendidos durante minuto y medio para hacer la penúltima corrección de rumbo en la trayectoria que garantize la llegada de la cápsula.

En caso extremo de que la sonda se desviara, existe el plan "B", de encender los motores de nuevo para ubicar la sonda en otra órbita alrededor del Sol que trajera la cápsula a la Tierra dentro de 3,5 y 4 años, en caso extremo.

Pero si todo sale bien, a las 05:57 TU del sábado 14 de enero y a una distancia de 110.728 km de la Tierra, la cápsula será separada del resto de la sonda aplicándole un giro de 15 revoluciones por minuto para mantener la orientación de la cápsula.

Sólo 15 minutos después de la separación, el resto de la sonda encenderá de nuevo sus motores para cambiar su trayectoria y no chocar con la Tierra.

A partir de esta separación, la cápsula estará dirigiéndose hacia la Tierra aumentando cada segundo su velocidad.

Cuatro horas después, a las 09:57 TU, la cápsula ingresará a la atmósfera de la Tierra a una altura de 125 km de altura y a 886 kilómetros del punto de aterrizaje. Aquí habrá de romper el récord del objeto entrando a la atmósfera de la Tierra a mayor velocidad, que será de 12,8 km por segundo. El récord anterior lo tenían los astronautas del Apolo 10 cuando regresaron de la Luna en 1969 a una velocidad de 11,1 km/ segundo.

Reentrada atmosférica

Cientos de astrónomos profesionales y aficionados de California, Nevada y Utah, estarán observando el descenso de la cápsula que deberá alcanzar, durante algunos segundos, el brillo del planeta Venus.

En los primeros minutos de la entrada a la atmósfera, varios sistemas estarán dando seguimiento al descenso de la cápsula que, por la fricción, alcanzará una alta temperatura. Un escudo térmico especial de carbono evitará que la nave se consuma por el alto calor. Ciento dieciseis segundos después se abrirá el primer paracaidas para guiarla a una altura todavía de 32 km de la superficie.

A una altura de 24 km de la Tierra el descenso de la cápsula ya será vertical sobre el punto de aterrizaje. A 3 km de altura, se abrirá un gran paracaidas y un transmisor comenzará a emitir una señal para ser fácilmente localizada.

Finalmente, a las 10:12 TU, 15 minutos después de haber iniciado su ingreso a la atmósfera, la cápsula debe estar tocando tierra en el Desierto de Utah a una velocidad de 4,5 m/s. Justo al momento del impacto, el paracaídas será cortado automáticamente para evitar que la cápsula sea arrastrada. La zona de aterrizaje es un área seleccionada de 44 X 76 kilómetros.

Tres helicópteros deberán de localizar la cápsula y verificar que ningún explosivo quede por detonar. Asegurarán el área, tomarán muestras del suelo alrededor de la cápsula y esta misma habrá de ser llevada directamente a los laboratorios del Centro Espacial Johnson, en Houston, Texas.

Polvo de estrellas

Será la segunda vez que material extraterrestre es examinado en este laboratorio. La primera ocasión, fue cuando los astronautas de las misiones Apolo traían muestras lunares.

El análisis de las muestras se realizará en principio, por los científicos involucrados en la misión. Posteriormente, las muestras serán liberadas para que cualquier astrónomo las estudie.

Los cometas proceden de la llamada Nube de Oort: restos de la nebulosa original donde se formó nuestro Sistema Solar hace cinco mil millones de años. Ahí radica la importancia de estudiar este material que arrojará impostante información sobre la naturaleza del mismo.

Mientras tanto, el resto de la sonda Stardust continuará girando alrededor del Sol esperando la oportunidad de fondos para aprovechar su ubicación y encontrarse con algún otro cometa o asteroide para obtener imágenes, aunque el procedimiento de tomar muestras ya no estará incluido.

Antonio Sánchez es Director del Observatorio Carl Sagan, perteneciente al Área de Astronomía de la Universidad de Sonora (México)