Mira, la estrella cometa

Un reto más allá de la ciencia

El estruendo del pasado 11 de septiembre en Washington y Nueva York es indudable que abarca a todos los campos de la actividad humana, incluyendo al científico y, en forma más general, a la especie en sí.
Además de la repercusión inmediata que tendra el medio científico, principalmente el estadounidense, al ver venir importantes recortes a sus presupuestos para socavar las posibles actividades militares en un futuro inmediato, reflexiono ante la postura del individuo, del sujeto mismo involucrado en la ciencia y que representa para el común de la gente una opinión idealmente objetiva y racional.

Ciertamente hay gente de ciencia involucrada fuertemente en proyectos armamentistas o de logística relacionada con la seguridad nacional de los países. Difícil será el lograr de parte de ellos una visión objetiva.

Pero para aquellos no involucrados en tales actividades, se repite una situación, si no a tal grado aún, pero si de alta responsabilidad social como la ocurrida en 1945 cuando estallaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

¿Cual puede ser la opinion de un hombre de ciencia ante un ciudadano común ante las circunstancias actuales?

Exponemos constantemente ante las comunidades las virtudes de la ciencia: objetividad, metodología, curiosidad, escepticismo. La gente confía en que el hombre involucrado en ciencia maneja tales elementos. La gente confía que ante cualquier pregunta estarán en juego tales elementos en la medida posible sobre la naturaleza humana del científico.

¿Cómo responder al ciudadano? ¿Cómo opinar a quien espera una respuesta que de luz entre el maremágnum de información que lo rodea en estos momentos?

Y aquellos involucrados en una ciencia alejada del primer mundo y a la vez dependiente en mucho de ella, ¿cómo responderán? ¿Como extirparán su patriotismo para dar respuestas objetivas?

Desde Chernobyl y el Challenger no se habia evidenciado en forma tan desastrosa el que no tenemos un control absoluto de la alta tecnología de la cual nos ufanamos a cada momento. ¿Cómo explicaremos esto?

¿Cuan grande es la prueba de racionalidad para quienes decimos apegarnos a ella en cada acción de la labor diaria?

¿En qué forma responderemos con la visión realmente humanista que nos involucra al ser más que nada terráqueos en nuestra tarea que pertenecientes a una latitud o longitud determinada del planeta?

Tenemos un reto que quizá va más allá de la ciencia.