Mira, la estrella cometa

Eclipse anular de Sol en España

El próximo lunes 3 de octubre, podrá observarse un eclipse anular de sol en España.

Un raro evento

Pocas veces se puede contemplar el ejercicio práctico de mecánica celeste que propone un eclipse de Sol, y no porque sean realmente fenómenos escasos: cada año hay, al menos, dos momentos en que la Luna se interpone delante del Sol, provocando que su sombra barra una parte de la superficie de nuestro planeta. El próximo lunes, 3 de octubre, sucederá por vez primera en la Península desde hace 93 años. Y no volverá a verse por aquí otro hasta el 2026. Evidentemente, nos referimos a los eclipses en que sobre nuestro país se ha dado una alineación total entre Luna y Sol, cuando se producen eclipes totales y anulares (dependiendo de la distancia a la que se encuentr la Luna, a veces su tamaño en el cielo es un poco menor que el del Sol, de manera que no hay un oscurecimiento completo).

El eclipse de abril de 1912 fue anular-total, y estos días hemos leído que el último eclipse anular en la Península fue hace 241 años, en 1764. Como el de 2026 será total, por aquello de seguir las cuentas, habrá que esperar hasta el 2028 para tener el próximo anular.

Sin embargo, muchos lectores recordarán el eclipse el 11 de agosto de 1999, que también pudo verse sobre España. Cuando se está produciendo un eclipse total o anular sobre una franja de nuestro planeta que tiene típicamente poco más de 100 kilómetros de anchura, la Luna también oculta parcialmente al Sol en una zona más amplia.

Zonas de visibilidad

Por ejemplo, el eclipse del 3 de octubre se ve como parcial desde Groenlandia, casi toda Europa y África, Oriente Medio y el Sur de Asia. La franja de anularidad recorre la Península Ibérica: su centro va desde Redondela al Cabo de la Nao, pasando por Verín, Bragança, Fuentesauco (Zamora), Villacastín (Ávila), Madrid, San Lorenzo de la Parrilla (Cuenca) o Játiva (Valencia). Tras atravesar el Mediterráneo recorre Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Etiopía y Somala, para acabar en el Índico: la sombra de la Luna recorrerá a más de mil quinientos kilómetros por hora la superficie de la Tierra.

Fuera de la franja de anularidad, el eclipse es parcial: en Bilbao se cubre un 84,7% del disco solar, en Vitoria un 85,6%; en Pamplona un 84,4%; en Santander un 85,2%; en San Sebastián un 83,4% y en Logroño un 86,5%; esto sucede en el momento del máximo eclipse, hacia las 11 de la mañana.

¿Qué es un eclipse?

Todo ello se debe, como decíamos, al movimiento relativo de los tres cuerpos que intervienen: la Luna, el Sol y la Tierra. Vistos desde nuestro planeta (y olvidando nuestra rotación diaria), la luna recorre una órbita cada mes, mientras que el Sol tiene un desplazamiento que dura un año (siendo, precisamente, esos ciclos los que definieron esas medidas de tiempo). Cada Luna Nueva nuestro satélite está orientado hacia el Sol, pero como las órbitas de ambos astros no coinciden, sino que están inclinadas una con respecto a la otra 5 grados, sólo cuando la Luna está cerca del camino del Sol, la llamada eclíptica, se puede interporner y ocultar su luz. La palabra eclipse, precisamente, hace referencia a esa ocultación o desaparición, en griego.

Los eclipses en la historia

En el mundo antiguo, cuando no era posible calcular adecuadamente los movimientos de los astros celestes, los eclipses aparecían de improviso. Numerosas mitologías y leyendas los incluían entre los fenómenos sorprendentes y aciagos. Por ejemplo, entre los chinos, se pensaba que un dragón se tragaba al Sol: los astrónomos debían prever esos momentos para que el Emperador no tuviera problemas, y durante los mismos se tocaban campanas para ahuyentar a la bestia. Pero también hace más de cuatro mil años, se comenzó a encontrar cierta periodicidad entre los eclipses. Los astrónomos mesopotámicos guardaban las series de eclipses anteriores, y encontraron que cada 223 meses se producía uno similar. No era sencillo, sin embargo, disponer de todos los datos: los eclipses se dan por todo el planeta, y en aquellos tiempos no se tenían datos de todos los lugares. De hecho, fue mucho más tarde cuando se consiguió calcular la primera predicción de un eclipse. Mérito que se atribuye a Tales de Mileto en 585 a.C.

Los eclipses y la ciencia

Sin embargo, el cálculo preciso de las circunstancias de estos fenómenos no fue posible hasta disponer de una matemática avanzada y de los modelos de la mecánica celeste que fueron proporcionando los avances científicos del XVII y XVIII. Incluso en los primeros eclipses del siglo pasado visibles desde España, en 1905 y 1912, los astrónomos realizaron expediciones para comprobar la exactitud de las predicciones, que no superaba entonces un par de segundos. Los modelos teóricos actuales del movimiento de la Luna, de la órbita de la Tierra en torno al Sol y de la rotación terrestre, permiten ya una precisión completa. De este modo, la ciencia mira con menos interés a los eclipses, ahora que ya ni siquiera hay que esperar a los eclipses totales para observar las partes exteriores de la atmósfera solar, la cromosfera y la corona: el uso de coronógrafos en telescopios solares permite disponer de eclipses artificiales con los que analizar nuestra estrella sin tener que hacer complejas expediciones en busca de los eclipses.

Actividades en España

Ello no ha quitado, sin embargo, una gran atracción a los momentos en que el Sol queda ocultado por la Luna. Por ejemplo, el Departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid ha organizado el llamado Eclipse Campus, disponiendo de varias zonas de observación en la Ciudad Universitaria para observadores llegados de todo el mundo tras la experiencia de contemplar los cuatro minutos en que la sombra de la Luna esté por completo dentro del disco solar. Igualmente, más de treinta museos, planetarios, agrupaciones astronómicas, universidades y centros de enseñanza, han organizado actividades de observación del eclipse por todo el país. La información completa se puede encontrar en Internet, en y en los numerosos enlaces que esta página proporciona.

Una observación peligrosa

Mirar al Sol no es conveniente, si no se hace de forma segura. La atracción de saberlo mordido por la Luna es, en cualquier caso, demasiado poderosa como para olvidar recomendar que la gente evite hacerlo. La única forma segura de mirar al Sol es proyectar su imagen a través de unos prismáticos, o simplemente de una simple cámara oscura realizada con un clavo agujereando una caja, o una lata. Muchas ópticas y centros de ciencia proporcionan gafas de eclipse, con filtros homologados que permiten mirar, aunque no periodos largos.

A pesar de que los oftalmólogos advierten siempre del riesgo de lesiones córneas y retinianas, resulta llamativo que las autoridades sanitarias de este país, a menos de una semana del eclipse, no hayan dicho nada. Si bien los vidrios de soldador (de densidad 14) son adecuados, otros trucos caseros, como ahumar un cristal, o emplear negativos, no son en absoluto recomendables. Queda, evidentemente, la posibilidad de seguir por Internet el fenómeno, en las numerosas retransmisiones que van a realizar centros a lo largo de la franja de anularidad. Todo ello, claro, contando con que las nubes no nos eclipsen el eclipse.

Predicciones meteorológicas

El boletín especial del Instituto Nacional de Meteorología (1 oct 2005) afirma: «Nuboso en Cantabria y País Vasco, con probabilidad de algún chubasco débil a primeras horas. Nuboso a poco nuboso en Asturias, norte de Castilla y León, La Rioja, Navarra y norte de Aragón con posibilidad de algún chubasco débil. Intervalos nubosos en el tercio nordeste peninsular y Baleares con chubascos moderados que podrían ir acompañados de tormentas en el área de Baleares. Las precipitaciones serán en forma de nieve en los Pirineos por encima de los 1600 metros. Intervalos nubosos en el extremo sureste peninsular, litoral mediterráneo andaluz y área del estrecho. Poco nuboso en el resto, por lo que en todas estas zonas se espera una buena visibilidad vertical. En canarias intervalos nubosos en el norte de las islas y poco nuboso al sur. Las temperaturas serán frescas en la mitad norte peninsular, zona centro y Baleares. En la mitad sur descenso será moderado pero con ambiente suave y temperaturas sin cambios en Canarias. Vientos fuertes de componente N en Golfo de León, NE de Cataluña, Valle del Ebro y Menorca, y de Levante en el Estrecho. Flojos a moderados del E en Galicia, flojo con intervalos de moderado en el resto de la Península con predominio de la componente N. En Canarias predominaran los NE moderados. Resumen: Por todo ello, en la franja del eclipse anular solamente debe esperarse alguna nubosidad baja en puntos del sureste peninsular, al final del eclipse».

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