Mira, la estrella cometa

10 años sorprendentes

Infoastro ha sido testigo de una década prodigiosa en la astronomía

Hace 10 años se comenzaban a descubrir los primeros planetas extrasolares, empleando técnicas que han permitido que ahora tengamos cientos de ellos, y nuevas técnicas, además de un amplio elenco de equipos de investigación que nos traerán, seguro, dentro de poco tiempo, la evidencia del primer planeta de masa terrestre, esa especie de pequeño grial que buscan los astrobiólogos.

Hace 10 años la astrobiología nacía como tal de varias disciplinas denominadas antes exobiología y otros términos igualmente exóticos, y se ponía de moda el SETI, pero ahora tenemos uno de los centros punteros en la investigación sobre la vida en su perspectiva cósmica en nuestro país. Con esta nueva ciencia hemos ido aprendiendo la importancia de estudiar los ecosistemas terrestres más extremos -algunos aquí al lado, en el Río Tinto, por ejemplo-, pero a la vez entender mejor las condiciones que pueden sustentar la vida en otros cuerpos de nuestro sistema solar. En estos diez años se han instalado en torno a Marte, por ejemplo, el conjunto de robots exploradores más fructífero de la historia. Estos días ha comenzado su camino hacia el planeta "hermano" la Phoenix, mostrando que ese camino seguirá permitiéndonos conocer más y comprender mejor otro mundo. Marte merecería todo un capítulo, como Saturno, gracias a los datos de Cassini-Huygens.

Pero en el conocimiento de nuestro Sistema Solar destaca especialmente en estos últimos años el descubrimiento de numerosos objetos transneptunianos, que provocó la "muerte" de Plutón como planeta el año pasado. Dejando de lado la anécdota, o la precisión terminológica adoptada por la Unión Astronómica Internacional, lo relevante es que ahora conocemos más planetas enanos, y sobre todo el papel que estos objetos de los Cinturones de Kuiper y de Oort jugarán al intentar comprender mejor el origen y evolución de nuestro Sistema Solar. Misiones a asteroides y a cometas completan también esa exploración, sin olvidar los enormes esfuerzos en monitorizar los NEOs, los objetos cercanos a la Tierra, cuyo censo y control no paran de proporcionar noticias. Aunque a veces sean falsamente apocalípticas. (Entre paréntesis: en estos 10 años, el mundo de la comunicación ha ido desvelando un mayor interés por las noticias relacionadas con la astronomía y el espacio, Internet se ha convertido también en motor de esa difusión y ahora se nos hace difícil imagina que puede haber un eclipse, un tránsito o una ocultación sin que existan varias retransmisiones en directo que llegan a todo el mundo).

Hace unas semanas otro proyecto que nacía algo más de hace diez años vivía su primera luz, el Gran Telescopio de Canarias que es ya una realidad, tras un duro y complejo proceso que, en cualquier caso, supone un nuevo hito para la astronomía de nuestro país. Ahora, además, siendo ya parte del Observatorio Europeo Austral, la astronomía española vuelve a tomar fuerza, como en aquellos tiempos de finales de los 70, cuando se disparó la astrofísica en nuestro país. En estos 10 años hemos visto la consolidación de esos telescopios terrestres con diámetros cercanos a 10 metros, y vemos cómo se van desarrollando los programas que multiplicarán ese diámetro por 10, es decir, aumentarán la capacidad de recibir energía de las débiles fuentes cósmicas en un factor 100 por lo menos. La nueva ingeniería aplicada a la construcción de estos monstruos, pero también el gigantesco desarrollo en los detectores y en los sistemas de procesamiento de la información están ampliando los límites más allá de lo que se creía posible. Y cabe esperar nuevas sorpresas. Quizá, a este respecto, hace 10 años se creía que iba a ser ahora ya la época casi exclusiva de los telescopios espaciales, pero lo cierto es que no ha sido así: el espacio sigue siendo una asignatura cara... y pendiente.

En estos 10 años, por irnos a lo más profundo, hemos podido ir entendiendo mejor cómo se formaron las primeras galaxias, descubrir la manera en que la materia y la energía comenzaron a ordenarse en un Universo del que, también en este decenio, hemos descubierto más extraño aún de lo que pensaban los cosmólogos de los 90. Que el principal componente de este cosmos sea precisamente una energía "oscura" de repulsión, que está acelerando la expansión del Universo es algo que, bien establecido ya observacionalmente como un dato básico, sigue exigiendo nuevos desarrollos teóricos que van más allá de una simple unión entre lo más pequeño (el mundo cuántico) y lo más grande, como se creía aún hace sólo 10 años.

Y me dejo muchísimas cosas en el tintero. Como hablar del despegue de los centros de ciencia y planetarios en España, de la creciente capacidad de convocatoria de las asociaciones astronómicas, del interés que ha ido despertando la astronomía, y de Infoastro, que ha sido parte de ese interés, pero sobre todo reflejo del mismo. Los autores que hemos tenido el honor de colaborar en este proyecto de Víctor Ruiz -porque es un honor verte ligado a esta web, de verdad- lo sabemos bien: hemos ido mirando, a lo largo de estos 10 años, con sorpresa y con interés cada uno de los descubrimientos, participando en cada una de las polémicas, disfrutando, sobre todo, de un trabajo que sigue en marcha.

A por otros 10 años sorprendentes más.

Javier Armentia es director del Planetario de Pamplona.